“Me iré así de repente …”

Me iré así de repente

de la fiesta sin avisar

De pronto estaré ausente

y será mi despedida

Eterno adolescente con síndrome de Peter Pan

lo tengo muy presente

no te lo tomes a mal

Atravesando la ciudad

volando a ras de suelo, desesperadamente

Si fuera un accidente sería una enfermedad

angustia transparente

me asusta lo que va a llegar

Probablemente sientes

que no te quiero ver más

Por una parte duele

prometo que eso no es verdad

Atravesé lo que hay detrás

lo digo como siento, desesperadamente

Escogí este momento, escogí las palabras, disculpa el silencio

Escribí con la mano toda la gloria detrás de esta historia

Tú no tienes que sentirte mal, es mi alergia a la normalidad

Escogí este momento, dejé las palabras, disculpa el silencio

pero me asusta la velocidad

tú no tienes que sentirte mal

Atravesar la eternidad buscando la tranquilidad, desesperadamente

Con toda naturalidad, espero puedas perdonar, desesperadamente …

Serendipia: descubrimiento o hallazgo inesperado, afortunado y valioso que se produce de manera casual, accidental, por destino o cuando se está buscando una cosa distinta.        

Esa fue mi tarde del sábado.

Mi idea inicial era ir al cine sola en una sesión temprana, tranquila y con poca gente. Un buen amigo mío es el compositor, productor musical y guitarra de una película que recién se estrenó este fin de semana, Litus. Ir a verla era una manera de apoyar su trabajo y admirar su talento, que lo tiene y mucho.

Litus gira entorno de la reunión de un grupo de amigos que han pasado meses sin verse tras el suicidio de uno de ellos. Podéis seguir leyendo que no hay spoilers. El que organiza el encuentro posee una información que los demás desconocen y una misión derivada de ese secreto: entregar unas cartas que el fallecido había dejado escritas para cada uno de los amigos. Y lo que pasa a continuación … eso tendréis que ir a verlo 😉

Tratar la complejidad de un tema tan delicado como es el suicidio con tanto cariño y cuidado es difícil. Si hay algo que me dejó clavada en el asiento del cine fue precisamente ver cómo se pincelaban en la pantalla, aunque fuera de manera sutil, muchos de los aspectos que una muerte de este tipo provoca en la vida de los que se quedan: el desorden, el caos, la emoción, la rabia, la culpa, el cómo se sigue o el cómo seguir, la negación, la pena, el dolor inmenso, el vacío. El cómo alguien mira de recomponer su historia y su puzzle cuando todas las piezas han volado. El no entender o precisamente entender la evidencia y mirar de aceptarla o sobrevivirla. El film habla de todos estos temas de una manera muy amable, lanzando el órdago para que sea el espectador el que navegue a posteriori por lo que ha visto.

Habrá películas muchísimo mejores, seguro. Pero esta le da voz a un asunto silenciado perennemente por lo tabú que es. Visibiliza el problema de una estadística nada despreciable y de la que se habla muy poco, dándole luz a todas las partes integrantes. Yo no he sufrido esta experiencia en primera persona, pero sí las tengo muy cercanas a mí que viven con este bofetón en la cara que les dio la vida. Que mediante una película alguien mire de rendirles homenaje o de arroparlos con detalles tan sumamente cuidados es de admirar y de agradecer. A mí me gustó mucho verla, así que sólo puedo recomendarla.

10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio

10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental

@ivanferreiro y @amaroferreiro, autores de Desesperadamente, letra de la canción que encabeza este post. Qué belleza de composición, enhorabuena.

Dani Trujillo, como te dije, tu creatividad, sensibilidad e ingenio me tienen maravillada. No dejes nunca de componer y de regalarnos tu magia a través de las notas. Eres el mejor.

Y a los demás, gracias por leerme. 🙂

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Pastillas verdes, rojas y amarillas

” (…). Una televisión y un bote de Valium (que he obtenido previamente de mi madre, que es también a su modo casero y socialmente aceptable, una drogadicta). Y ahora estoy listo. Sólo necesito una última dosis para aliviar el dolor mientras el Valium hace efecto.”

                                                                                              Mark Renton en Trainspotting.

 

Tratar la consecuencia, no la causa. Sintomatología sin contexto.

No tener medios. Ir a lo rápido.

Estar más acompañado y más solo que nunca.

Obviar el detalle. Olvidar que no somos un órgano, sino un todo, algo global.

Cuando pensamos en drogas, nos vienen a la cabeza normalmente las más duras o las legalizadas como el alcohol y el tabaco cuando ya generan problemas. Cuando pensamos en drogadictos, habitualmente los asociamos a colectivos marginados o adolescentes en fase de desboque, fiesta y vicio. La realidad va más allá de todo eso. En ambos conceptos estamos obviando a un gran grupo de personas que son adictas a sustancias legales y supervisadas con criterio médico. Gente sin estigmas, adultos, responsables. En mi post de hoy el abordaje del problema es multifactorial y complejo. Como siempre que me siento en mi rinconcito de pensar, no pretendo la solución pero sí que meditemos al respecto. Arrancamos.

Me sorprende la facilidad con la que se prescriben determinados medicamentos sin tener en cuenta determinados factores, que a mi entender deben ser fuera de consulta, objeto de estudio. Alegar estar pasando una etapa difícil, tener dolor o problemas para conciliar el sueño acaba rápido con la receta de un tratamiento que tiene muchos números de convertirse en crónico, que no está exento de más problemas y que pocas veces tiene control posterior. Surge un nuevo contratiempo que precisamente antes, la persona no tenía y se le añade al que porta de base: la dependencia farmacológica tanto a nivel físico como mental y la tolerancia al “remedio” prescrito o la necesidad de más dosis para conseguir el mismo efecto. Pero es la cultura de la solución rápida, de los intereses económicos y a veces la de no tener tiempo o ganas de indagar, tanto en profesionales sanitarios como pacientes. El ejercicio de una medicina que encubre y no cura. Vivir la vida desde la superficie y sin enfrentarse a las luces y sombras de uno mismo.

El dolor, la tristeza, la ansiedad o el insomnio son alarmas de nuestro cuerpo para avisarnos de que hay algo que precisa escucha, análisis y observación en su contexto. Silenciarlo con una pastilla no sólo no es la solución sino que es un parche para trampear el verdadero problema del individuo, uno que aún no sabemos si quiere solucionar o no, pero que considero obligatorio averiguar para tratarlo realmente en consecuencia y derivarlo al profesional adecuado.

Veo a diario pacientes enganchados a somníferos, calmantes, ansiolíticos y antidepresivos. Quiero incidir en que me refiero a patología depresiva no complicada. Muchos NO llevan tratamiento psicológico como terapia necesaria y complementaria. A priori me da la sensación que no estamos haciendo nada útil aparte de cebar a pastillas a las personas como si de pollos se tratasen. Desgraciadamente hay individuos cuyos problemas sí precisan de fuertes terapias con elevado número de pastillas, pero muchos otros se nos escapan. Y así se les pasa la vida cuando en realidad podrían con buen asesoramiento, motivación y guía, contar una nueva oportunidad.

No se deberían pautar antidepresivos desde la medicina ambulatoria sin por lo menos, tener un control de que esa persona está haciendo algo más de terapia. Una pastilla no va a solucionarle la vida, no si no estamos seguros de si tiene las herramientas personales necesarias.

No se deberían pautar benzodiacepinas o somníferos sin saber si hay otro problema de base o sin saber si sus hábitos o conductas son los que provocan ese insomnio.

El uso o abuso de la analgesia nos está hablando de otro tipo de dolores.

Tratar la causa, no la consecuencia. Sintomatología con contexto.

No tener los medios, aún así, intentarlo. Ir a lo lento, pero lo efectivo.

Estar y sentirse acompañado. Hay vida más allá de las pastillas.

Cuidar el detalle. Tratar a la persona como lo que es, un conjunto. Un ser bio-psico-social.

La buena medicina que deseo y por la que lucho.

Basado en hechos reales.

Gracias por leerme.

Querer por nada

Menos es más.

En realidad, la verdadera felicidad está en las pequeñas cosas, los detalles, la sencillez. El amor que inspiras y que te inspiran. La salud y el afecto son la principal gasolina que necesita nuestro particular motor humano para funcionar. Sin eso, todo lo demás se precipita sin remedio al vacío.

La chispa que enciende este post viene a raíz de una conversación que voy manteniendo periódicamente. Voy a hablar de amor. De amor animal. Hoy quiero sentarme a reflexionar sobre por qué el problema es querer y no la osadía de colgar etiquetas, juzgar o marcar con letras escarlatas a los que no piensan como un determinado sector. Sé a lo que me expongo: prefiero que me llamen loca por esto. Pero en el fondo no pierdo la fe y si escribo es con la esperanza de que si no se entiende, se respete. O en el mejor de los casos para que a través de mis palabras, algunas personas puedan comprender un punto de vista y desestigmatizarlo: querer nunca debería ser un problema.

Rescato una frase muy bonita que dice que una parte de tu alma permanece dormida hasta que no tienes un animal, hasta que lo cuidas, lo ves crecer, juegas y convives. El vínculo que se crea es realmente especial y a mí me cuesta darle forma a lo que pienso a través de las letras. Sin embargo y por lo que se escucha, hay hombres y mujeres que a pesar de no haber vivido esta experiencia, creen que este sentimiento no es normal porque parece que estás excluyendo a las personas o que las pones en un peldaño inferior al ranking de cariño preestablecido socialmente. Qué manía tenemos con esto y qué absurdo es: el amor no es excluyente, es sumatorio. Velar por el bienestar animal y sus cuidados no significa que dejes de hacerlo por los de los seres humanos.

Yo he tenido varias mascotas (y espero seguir teniendo) a lo largo de mi vida. Las he querido y las quiero muchísimo y jamás me olvidaré de ellas porque forman parte de mi historia y de muchas cosas bonitas que me enseñaron y que sentí. De igual modo, he conocido a muchas personas a lo largo de mi vida (y espero seguir conociendo). Las he querido y las quiero muchísimo y jamás me olvidaré de ellas porque forman parte de mi historia y de muchas cosas bonitas que me enseñaron y que sentí. Ambas experiencias caben en mi corazón: son compatibles. Lo que no quiero es subestimar lo que algunas me han hecho vivir simplemente basándome en si son personas o animales: porque así como no he tenido ninguna mascota con maldad, sí he conocido a muchos seres humanos que sí. La historia está repleta de abominaciones a manos de los reyes del mambo que nos creemos los homo sapiens.

Querer más a tu mascota que a determinadas personas es absolutamente comprensible si nos ubicamos en un contexto de convivencia y roce. Lo que no implica, repito, que el resto de la sociedad te dé igual o que antepongas tu madre a un periquito. Observando a los animales he visto que a veces la felicidad se resumía en pequeñas cosas como la compañía, jugar y disfrutar el momento. Mirad los perros lazarillo, los policía, los de rescate. Son magia. Puedo comprender que no se comparta esta opinión pero no que se ningunee. Cuál es el problema de amar más allá de ser humano? Por qué no es normal? Para mí, lo triste y llamativo es que estos momentos tan bonitos sólo se asocien a personas teniendo el planeta tierra tanto donde mirar y admirar.

La raza humana se cree una deidad pero en realidad llegó bastante más tarde que el reino primitivo animal. Que la evolución haya jugado a nuestro favor no nos debería dar carta blanca para pensar que sólo por ser un animal, no mereces nada. Y no, creo que tampoco es eso.

Para Íngrid. Querer por nada, recordar para siempre. AMOR con mayúsculas.

Gracias por leerme.

Dónde vas tan sola, guapa?

Esther: tú sabes dónde hemos aparcado, no? Conoces el sitio, te acordarás?

Jordi: como la palma de mi mano, nena.

Yo tenía diecinueve años, un coche viejo, hora de llegada a casa y también un problema cuando nos percatamos que mi amigo no se conocía aquella zona tan bien como su patita. Por aquellos entonces no contaba ni con móvil ni google maps que se preciara, mi volkswagen golf estaba estacionado en el triángulo de las Bermudas que puede llegar a ser Marina y la única opción para encontrarlo era peinar la zona caminando. Todo un planazo a contrarreloj y no porque mi carruaje se convirtiera en calabaza, sino por la bronca que me podía caer al llegar a casa.

Tras vueltas y vueltas buscando sin éxito, de madrugada y con el tiempo ya más que pisando mis talones, decidimos que en la próxima manzana, nos separaríamos uno yendo en un sentido y el otro en el contrario para optimizar pasos y minutos. Yo caminaba rápido mirando matrículas, concentrada por si por fin aparecía la mía cuando me interrumpe un hombre que sale, creo que de un portal. Como no sé su nombre, le pondremos uno ficticio. O quizás no.

Gilip**llas: Perdona, qué hora es?

Esther: las tres y veinticinco (es increíble cómo se graban a fuego algunos recuerdos)

Gilip**llas: ajá … y ya te vas para casa?

Esther: (ya está el gracioso, te preguntaría que qué te importa, pero estoy demasiado liada intentando encontrar el dichoso coche). No contesto.

Gilip**llas: empieza a caminar detrás de mí. Dónde vas tan sola, guapa?

Esther: ffff … aprieto el paso. No contesto.

Gilip**llas: continúa siguiéndome. Vaya, sí que tienes prisa. Qué callada estás, no?

Esther: grito. Jordi! JORDI!!!!

Gilip**llas: Jordi, Jordi … es tu novio?

Empiezo a correr. Tengo suerte, Jordi aparece a la vuelta de la esquina. Piensa que he encontrado el coche. Pero lo que realmente se encuentra es a un impresentable que ahora se escondía y a una Esther muy asustada, más blanca de lo habitual y pidiéndole que no la dejara sola. No tarda mucho en intuir lo que ha pasado y quiere buscar al personaje para partirle la cara. Yo sólo quiero llorar e irme a casa.

Encontramos el coche yendo juntos todo el rato, eso sí. Veinte años más tarde sigo sintiendo un pellizco de inquietud cuando tengo que volver sola a por el coche. Ojalá le hubiese partido la cara al gilip*llas ese, pero yo.

Las cosas están cambiando, poco a poco, pero aún nos queda mucho por hacer. Este ejemplo se sale un poco de madre, pero durante mucho tiempo ha sido habitual y normalizado que se piropeara voz en grito o que te tocaran la cintura o el culo en las discotecas, por ejemplo. Me atrevería a decir que a todas nos ha pasado algo de ese estilo. Lo peor es que esto no acababa aquí: era un halago casi y todo un derecho adquirido por parte de algunas personas el hecho de poder tocarte sin permiso o expresarte en voz alta una opinión que nadie les había pedido. No se concebía como una falta de respeto y hoy en día, determinadas creencias siguen perpetuando que las mentes sigan cerradas y que no se vea esto como lo que realmente es: una invasión y una falta de educación, entre otros.

Por histórico, costumbres y estadística, creo que este problema ha sido siempre más del colectivo femenino. Me consta que hay mujeres que también se exceden con los hombres y lo condeno de igual modo: actitudes así son reprochables las haga quien las haga. En la mano de todos y todas está invertir todo esto, ya que, aplicable para ambos sexos:

  • No, no es un derecho que un desconocido/a te toque u opine sobre tu cara, tu cuerpo o cómo te queda la ropa a pleno pulmón, más sin consentimiento. Tampoco, según el contexto, no viene a cuento ni es un halago.
  • No, no son divertidas según qué tipo de bromas o confianzas. que tenemos derecho a volver a casa solas, sea la hora que sea, sin miedo a que bien en modo individual o manada tengamos que sentir persecución o acoso.
  • No, llevar según qué ropa no le da derecho a nadie a tocar o a deducir que esa persona busca algo. También y aunque el juego haya comenzado, hay que aceptar que el otro/a desee parar.
  • No, nadie debe aprovecharse de que alguien haya bebido. Una cosa es que yo me autoproteja y la otra validar al atacante culpabilizando a la víctima por su ebriedad.
  • Haber contado con varias parejas o aventuras no es sinónimo de nada. Llevar determinada ropa o tener según qué profesión, tampoco.

En mi sitio de disertación personal que es este rinconcito, hoy y a raíz de un tuit que he leído, he querido compartir con todos y todas esta experiencia personal tan desagradable. No me pasó nada, pero por desgracia, no todo el mundo puede decir lo mismo. Abogo por la capacidad, aunque sea escondida, que tenemos TODOS Y TODAS de pensar y reflexionar sobre esto. Ante todo: RESPETO.

Adjunto tuit “responsable”:

Gracias por leerme.

Una imagen duele más que mil palabras

 

Ayer tuvo lugar un accidente de tráfico cerca de donde resido.

Tan sólo habían transcurrido unos escasos minutos del suceso y sin embargo, ya había una parte considerable del pueblo que tenía constancia de él. Las cámaras del móvil, la espera durante el atasco que se originó al cortar un carril, la curiosidad y  la urgencia en la que vivimos fueron los responsables. La información corría por redes sociales gracias a las imágenes en vivo y en directo del resultado de la colisión, las labores de bomberos y ambulancias. Fotos de la tragedia que se ceñía en los alrededores de la manta térmica que cubría en el asfalto lo que ya era irreversible.

Os suena, no? Parece una práctica habitual ejercida ahora además por el ciudadano de a pie, ya no es exclusiva de medios de comunicación. Como yo, muchos fueron los que se enteraron del atentado del 17 de agosto en Barcelona casi en real time por Facebook gracias a los vídeos que se podían ver de todos los heridos en el suelo, todos ellos colgados por testigos in situ y posteriormente reenviados o compartidos. No hace mucho, unos jóvenes se dedicaban a recrear el drama de Chernobyl en una jocosa excursión, también para compartir la hazaña en YouTube. Selfies y postureo profesional en campos de concentración para Instagram. Etcétera. Me da que estamos cruzando una línea peligrosa y no nos damos cuenta.

Veréis, a pesar que no discuto la capacidad de impacto inicial, yo no creo que mostrar fotos o difundir determinadas reproducciones conciencie de manera significativa a hombres y mujeres. En algunos casos creo que incluso, se roza o provoca peligrosamente  la indiferencia al abusar de esta técnica más desde el morbo que de no desde la información. Resultado? Ya nada sorprende porque si se frivoliza, uno se ha acostumbrado a verlo. Cuántas imágenes explícitas y desagradables no se emiten a diario desde la DGT, los telediarios o las cajetillas de tabaco y hay gente que sigue fumando o llevando las mismas conductas de riesgo que denuncian los organismos o medios de comunicación? Algo no funciona entonces desde este método ideado como instructivo y es que probablemente, lo que motiva el cambio es otra cosa.

Si uno despersonaliza lo que ve, no se considera responsable o no empatiza mínimamente es justo cuando nos posicionamos en un extremo complicado, a mi entender. Nadie habla de hacer propio todo el dolor ajeno porque eso no es viable, pero no regular las acciones simplemente imaginándose cómo se siente el entorno afectado o ignorando lo que se desprende, nos coloca en este punto loco en el que estamos y con el que he iniciado este párrafo. La capacidad de las personas de ubicarse en una realidad ajena de manera afectiva, profundizando en los sentimientos que genera y de los cuales, la patología psicopática está exenta, debería ser una obligación.

El ritmo de vida ha cambiado y la manera de vivir quizás también, lo que no significa que esto pueda eludirnos de determinadas acciones. Volviendo al hecho que originó este post, yo entiendo el titular o la difusión de que haya habido un accidente grave y se vea ralentizada la circulación, pero no comprendo el por qué o el para qué de la foto del cadáver en el asfalto. Es necesario ver según qué? Qué datos extra nos proporciona? Lo que se está fotografiando o grabando en todos los ejemplos que he puesto va más allá y no podemos obviar el dolor que genera en otras personas. Veo más que necesario reflexionar sobre esto, en serio.

Si somos seres humanos racionales, que se note. La empatía y el respeto mueven el mundo, el bueno y el de verdad.

Gracias por leerme.,

 

 

 

Cantar l@s 40

De nuevo vuelta al sol en breve, muy breve. Cuando Einstein hablaba de la relatividad del espacio tiempo, igual se refería a esto … qué despacio pasan los meses y cómo vuelan a la vez. Cada día es en realidad una buena ocasión para pedir deseos, lo que en tu cumpleaños se cuenta con ese bonus track en el que está más que justificado que te excedas haciendo una buena lista y así conseguir algo de lo que pides. Y yo … pues lo voy a intentar 😉

La parte más personal e intimista del listado la dejaré para el final del post, procurando mantener la emoción como en las buenas películas. Ahora, sin embargo, me voy a centrar en otra sección no menos importante para mí. Recuerdo que el año pasado pedí que el dinero que tuvierais pensado invertir en mi regalo, lo destinarais a una de las dos causas que citaba en el post que redacté. Para este año y siendo consciente de lo que para la población media cuesta en ocasiones, voy a dirigir mis flechas a algo que también es necesario: la visibilización. Dar luz a otros problemas que aquejan a este mundo es importante para tomar conciencia y para sensibilizarnos. De hecho, fueron esos focos los que provocaron que en cierta medida, yo colaborara con mi granito de arena, así que con suerte quién sabe!! Igual consigo que alguien más se anime. Pillad asiento y palomitas que voy!

1)      El reto de Dravet

La enfermedad de Dravet es un síndrome dentro de lo que se conoce como “enfermedades raras” y que yo traduzco como “llover sobre mojado” o “madre mía, lo que te faltaba”. No sólo existe un problema de salud, sino que además, es poco corriente y cuenta con pocos afectados. Los estudios son difíciles debido a la poca muestra y encima muy costosos, con lo que ninguno de los grandes de la industria farmacéutica  se va a dedicar a  invertir, entre otras cosas, por las pocas ganancias económicas que le generará a posteriori una población diana tan ínfima. Enfermo e invisible, qué más se puede pedir?

Resumiendo bastante, al síndrome de Dravet también se le conoce como Epilepsia mioclónica severa de la infancia. A día de hoy es incurable y está causada por una mutación del gen SCN1A. Sus complicaciones son numerosas y a muchos niveles, no se limitan exclusivamente al tema de las convulsiones, sumiendo de esta manera a afectados y familiares en una complicada situación económica y social. Para no extenderme mucho, os animo a entrar en su página web http://www.retodravet.com con tal de informaros bien y para visitar su tienda solidaria. Atención runners: sus camisetas son un must!!!

2)      #Yovendomicuerpo

La asociación DEBRA une sus fuerzas para los afectados por la Piel de Mariposa, enfermedad poco frecuente, sin cura y caracterizada por la extrema fragilidad del tejido cutáneo de quienes la sufren. La piel se rompe con el mínimo roce de las actividades más cotidianas provocando heridas, mucho dolor y repulsa social debido al desconocimiento. Las familias necesitan apoyo evidentemente para la investigación, pero también para el costo del material fungible de curas. Podéis informaros con más detalle en http://www.yovendomicuerpo.com y uniros a un reto tan solidario como divertido.

3)      Save the mama

Hay tipos de cánceres que tienen su origen en una mutación genética, en este caso, hablamos del gen HER2+. Esta asociación fue fundada por una mujer afectada por esta clase específica de neoplasia que desgraciadamente ya falleció, pero cuyo testigo recogieron sus familiares tirando adelante un magnífico proyecto en el que se incluye la investigación y una red de apoyo con espacios y actividades para las pacientes. En su tienda solidaria hay camisetas, bolsas y tazas absolutamente chulísimas. Entérate de más en http://www.savethemama.org

4)      El reto de Eva

Qué decir de esta súper mamá que está destinando su vida a perseguir mediante mil peripecias la financiación del estudio de la enfermedad de Dent y de toda esa familia que está sosteniendo este proyecto?  Pues que lo conseguirán, pero necesitan ayuda. Son la esperanza de Nacho y de esos 411 afectados oficiales en todo el mundo por esta patología invalidante en la que, entre otros problemas, se pierden iones de manera masiva por la orina, generando riesgo vital y clara incomodidad (te imaginas orinar de ocho a diez litros al día, incluso de noche?). El listado de complicaciones es muy extenso y afecta a muchos más órganos aparte del riñón. Para colaborar, puedes recoger tapones de plástico, ser socio, comprar camisetas y no perderte por nada los documentales de las andanzas y locuras de esta familia en El reto de Eva y Más allá del reto de Eva. Para los que vayáis al Rock Fest, su stand es visita obligada y en http://www.asdent.es tenéis toda la información de una aventura que os emocionará SEGURO.

5)      Adopta un amic y Fundación El Hogar (Santuario Animal)

A veces oigo  la frase “es sólo un animal” y lo primero que pienso es “y qué? Pues como tú. O es que acaso tú no eres un animal? Ah claro … pero nosotros somos racionales. Eso debe ser que te da un plus para mirar por encima del hombro”. En mi opinión, el respeto es algo a lo que tiene derecho cualquier ser que habite en esta tierra, tanto animal como vegetal. Ser “seres superiores” (ejem!) no nos exime de nuestra  responsabilidad con el resto del planeta y no por ello debemos creernos en la posesión de ejercer el maltrato hacia otras especies. Con respecto a las mascotas, hay una frase muy bonita que dice que una parte de tu alma estará dormida hasta que no tengas un animal. Y es cierta. El amor que se les tiene es sumatorio y no excluyente, es algo que entendemos perfectamente los que contamos con “uno más” en la familia. Educar a las personas en el respeto, amor, cuidado y oportunidades hacia los animales es una labor de la que se encargan muy bien estas dos asociaciones http://www.adoptaunamic.com y http://www.elhogar-animalsanctuary.org .Miraos su web y recordad, esto lo dijo un influencer de los de verdad:  La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en la que tratan a sus animales. (Gandhi). Respeto y sostenibilidad, por favor!

6)      Fundación ECOMAR

Probablemente Donald Trump no esté de acuerdo con esto, pero que tenemos un problema evidente de cambio climático y gestión de residuos es algo que salta a la vista. Recientemente se batió un récord de inmersión en submarino en el que se logró bajar a la fosa de las Marianas, zona cuya profundidad en los mares es de momento la mayor medida por el hombre (once kilómetros). La sorpresa fue mayúscula y preocupante cuando buscando encontrar especies marinas y flora autóctona … se encontró una gran cantidad de PLÁSTICO. Once kilómetros bajo el mar y hay RESIDUOS humanos, mátame camión. Aparte del consumo responsable y de mirar de encontrar medidas para disminuir la cantidad de basura que generamos, hay algo más donde podemos aportar. La fundación ECOMAR es pionera en la limpieza de las costas y en la inversión de acciones y programas para el impacto social, educativo y pedagógico en la sociedad. Hay mucha más info en http://www.fundacionecomar.org

De qué nos servirá el dinero y el progreso si no podemos respirar?

7)      Hardcore Hits Cancer

Recuerdo que cuando hice mis últimas prácticas clínicas antes de acabar la carrera, muchos de mis pacientes de la planta de onco-hematología y cámaras de la infantil en la Vall d’Hebron, venían de otras comunidades autónomas para realizarse el tratamiento, algunas incluso bastante lejanas como las Islas Canarias. Intervenciones, quimio, radioterapia y demás pruebas diagnósticas o intervencionistas que arrastraban a una familia entera durante meses a encierros hospitalarios, nervios, estrés y un gasto económico que era difícil manejar, ya que aparte, había que buscar alojamiento y manutención en la ciudad condal. Problemas y más problemas para todos los integrantes, por si no tenían suficiente ya. Con el tiempo conocí AFANOC, el casal dels Xuklis y a Hardcore Hits Cancer.

AFANOC Y el casal dels Xuklis gestionan, entre otras muchas alternativas, unas viviendas cercanas al recinto hospitalario donde pueden alojarse estas familias mientras dura todo el proceso, ofreciendo talleres, teatro y demás actividades para los que no pueden volver a casa ni con los permisos de fin de semana. Y de aquí llegaremos hasta donde entra en escena Dani, un chico que batalló en su momento con la dichosa enfermedad. La música hardcore fue una de sus compañeras y un fundamental apoyo en su época de tratamiento como forma de terapia complementaria para sobrellevarlo. Superado el cáncer, decidió colaborar creando un proyecto que ha crecido como la espuma: Hardcore Hits Cancer. Música, camisetas, mochilas, gorras, etc.  … cuyos beneficios de todo lo que se recauda van íntegramente destinados al casal dels Xuklis.

Como antes, para saber mucho más y emocionarse, http://www.afanoc.org y http://www.hardcorehitscancer.org

 

8)      Música en vena

La humanización en los hospitales es algo que se dejó de lado gracias al antiguo modelo paternalista, la presión asistencial y la alta instrumentalización de los nuevos procesos. Pero en realidad, la ciencia sin humanidad no vale para nada y esa es una de las grandes batallas en las que ando metida: en defender la asistencia cercana, respetuosa y los tratamientos que se consideraban secundarios pero que están demostrando tener efectos MUY beneficiosos y con la misma potencia que los clásicos fármacos. Diferentes medidas que rompen el esquema y la estructura hospitalaria que durante años se ha seguido para fomentar la autonomía, resiliencia, las propias capacidades del paciente y abrir el área de cuidado no sólo a este, sino a su contexto. Ya son unos cuantos centros que cuentan entre su método curativo o paliativo con terapias de animales, voluntariado y música. Aquí entra “Música en vena”, una asociación que ofrece a músicos desempleados la capacidad de trabajar ofreciendo pequeños conciertos en diferentes salas de hospital. Los efectos de la música son visibles pero se anda detrás de demostrarlo mediante el método científico y en ello están.  En http://www.musicaenvena.com puedes empaparte del proyecto y por supuesto, colaborar si te apetece.

9)      Més que surf

Las playas de Sitges se llenan muchos fines de semana de monitores de surf que, de manera desinteresada, se encargan de enseñar a cabalgar las olas a un grupo de niños y niñas afectados de TEA, es decir, trastorno del espectro autista. El alma mater de este proyecto, Adrià, observó cómo los beneficios del mar, el grupo, el entorno y el vínculo con el monitor mientras se practica surf servía como una terapia positiva que catapultaba los beneficios y los progresos de estos niñ@s. No dan a basto y eso es que sin duda, funciona. Podéis encontrar a estos ángeles marinos sin alas pero con tabla en http://www.mesquesurf.com

10)   AmbCAVALLS

Como antes he citado, los animales y su interacción con ellos provocan una serie de efectos positivos en personas enfermas, sea cual sea la patología. Desde 2015 esta asociación ofrece actividades asistidas con caballos para mejorar exponencialmente la calidad de vida de la gente en determinadas situaciones o con trastornos específicos. Una labor maravillosa de la que podéis indagar más en http://www.ambcavalls.com

 

Con este pequeño listado y su descripción espero haberos tocado la fibra como me lo hicieron a mí. Cuando me veo demasiado pequeña como para solucionar u ofrecer apoyo en este mundo tan complejo y tan lleno de problemas, pienso que en realidad, nadie no me garantiza que con los diez euros de mi taza solidaria no he podido construir un mundo mejor o colaborar en el hallazgo que cure una patología, la intervención necesaria para un peludito, la sonrisa de un persona enferma o un planeta más limpio y sostenible.

Voy a cumplir cuarenta años. Mi deseo más egoísta es la salud de los que quiero, la mía propia y luz que me guíe. Porque a pesar de los ocho lustros, muchas veces sigo siendo la misma niña perdida y ojos grandes que le cuesta decidir y encontrar su camino, cabezona, ofuscada, protestona, melónama, devoradora de libros, perfeccionista, exigente, inquieta, sensible al límite, malhumorada, implicada, torpe y curiosa.

No hay una manera única o perfecta de vivir y yo la mía … la estoy construyendo. Sé que hace mucho tiempo rompí cualquier canon de normalidad en lo que se refería a eso, a maneras estandarizadas. Supongo que esa es gran parte de mi incomprensión pero también de mi encanto.

Mil gracias por leerme.

Infiltrado en el Ku Klux Klan

Tarde de domingo, sofá y peli. Planazo. Así me disponía a poner el punto y final a una semana muy ajetreada. El film escogido es Infiltrado en el Ku Klux Klan y trata de una historia basada en hechos reales, en la que un policía negro estadounidense se infiltra en la conocida banda KKK. No sé a vosotr@s, pero a mí a priori, el argumento me pareció muy llamativo y por qué no decirlo: de traca.

Don’t pannic! En este post no tengo intención de hacer spoilers. Os invito, desde luego, a ver la película. Más bien, como siempre, me centraré en la reflexión o lo que me vino a la cabeza tras la historia … allá vamos.

Yo conocía un poco por encima las andanzas del KKK, pero me apeteció profundizar más y me puse manos a la obra con google. El Ku Klux Klan es una organización cuyo origen data justo después del final de la Guerra de Secesión (1865) y en la que se consiguió, entre otras cosas, abolir la esclavitud. Varios veteranos de guerra reacios a aceptar la reconstrucción estadounidense o el cambio de sistema, se reclutaron y adoptaron medidas violentas como forma reivindicativa de los dogmas que profieren, a destacar entre ellos: supremacía de la raza blanca, homofobia, anticatolicismo e ideología de extrema derecha. Ideas como veis, muy afines al nazismo y del cual dudan que fuera tal como pinta la historia, llegando estos incluso a negar que haya existido el holocausto judío. Remontándonos a 1871, la organización se disolvió pero volvió a despuntar a partir del 1915, estructurándose de una manera mucho más organizada y contando en sus filas con hasta casi cinco millones de adeptos. En la actualidad, dicho movimiento sigue vigente aunque en menor número, pero se está viendo reforzado y en parte justificado por la política de Donald Trump o gracias al apoyo legal otorgado por la Unión Americana de Libertades Civiles para que ejerzan el derecho a sus manifestaciones, desfiles y marchas. Llegados a este punto: Houston, tenemos un problema.

Grande, tenemos un problema grande, a mi entender. El auge que está experimentando actualmente a nivel mundial la extrema derecha viene de la mano de una serie de pensamientos homófobos, clasistas y racistas cuyo fundamento no tiene evidentemente, ninguna razón de ser, pero que amenaza con la convivencia y la forma libre de vida de las personas. En algún momento y con la suerte de su lado, el hombre blanco se creyó superior y se vio con el derecho de juzgar, etiquetar, vilipendiar y maltratar a otros seres humanos que habitan en el mismo mundo que él, pero que tienen otras creencias o distinto color de piel. Hoy en día demás atrocidades siguen sucediendo a veces bajo el escudo y defensa de una frontera entre países o una bandera. Es de chiste que precisamente un señor bajito y moreno con bigote viera algo “superior” en alguien de tez blanca, pelo rubio y ojos claros, algo que justo él no era. E inquietante la de gente que le dio credibilidad. Me preocupa la ofensa que determinadas ideologías extremistas ven en cosas que no les hacen daño y que sólo imaginariamente, les atacan. La mente cerrada, el poder y la estrechez de miras son armas muy peligrosas para la diversidad y riqueza del mundo en el que vivimos. Sólo se me ocurre pensar que la ignorancia es muy atrevida y que cuando no tienes argumentos, sólo te queda ejercer la fuerza para imponerte. Muy significativo: la libertad de los demás le asusta al ladrón que cree que todo el mundo es de su condición.

Como en alguna ocasión os he explicado, rondo los cuarenta años. Estudié en un colegio de monjas y recibí la educación standard en valores de la época. Había cosas que no se mencionaban, con lo que a priori, no parecían existir. Sólo cuando descubría alguna, abría los ojos como platos y ya me sentaba en mi rincón de pensar a meditar sobre ello. Supongo que he tenido mucha suerte de que en algún momento, alguien me convenciera que era necesario cuestionarse las creencias y ver su origen real. Si existen tantos modelos de vida no puede ser que el propio sea el válido simplemente “porque es así” o “porque así se ha hecho siempre”. Esos argumentos no tienen peso real y si se rasca un poco, se descubre rápido que todo son valores probablemente inculcados e influidos por las convicciones y la cultura del sitio en el que estás. Si lees, viajas o tratas con personas verás que hay muchas maneras y muy diferentes de cómo encarar tu paso por el planeta el tiempo que estés. Con este argumento, tú puedes estar de acuerdo o no en algunos modelos de vida y tendrás el tuyo propio, pero por lo menos, respetarás el ajeno y lo verás de igual a igual en derechos. Porque TOD@S somos seres humanos, sea cual sea nuestra condición.

Los individuos que creen sentirse superiores o que por poder son capaces de hacer tantísimo daño, para mí han perdido el calificativo de ser humano. A tod@s ell@s, les contaré un secreto: trabajo en un hospital. El final es el mismo para cualquiera seas quien hayas sido. Y no, el mundo no es tuyo. Los dinosaurios dominaban la faz de la tierra hasta que les cayó un meteorito. Sí, somos mucho más pequeñ@s e insignificantes de lo que creemos. Te animo a pensarlo.

Gracias por leerme. Live and let live.